Las ovejas sin pastor

Las ovejas sin pastor

Lee conmigo Juan 21:17 “…<< ¿Me quieres?>>, y le respondió: <<Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.>> Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”

Ahora te pregunto: ¿Es muy difícil entender las escrituras? En repetidas ocasiones he visto personas que declaran amar a Dios, pero no hacen nada por ganar almas, ni velar en oración por la necesidad del mundo, por morir a sí mismos y cumplir el propósito para el cual fueron llamados, no han hecho un mínimo esfuerzo por apacentar las ovejas de Cristo. ¿Qué pasa en nuestros corazones para que exista tan grande indiferencia por las ovejas perdidas?

Satanás está trabajando 24/7 bombardeando el mundo con sus mentiras y engaños, va ganando territorio cada día esclavizando cada generación, utiliza todos los medios posibles para alcanzar su objetivo: dar muerte a la humanidad. Cada vez vemos cómo en la sociedad llaman a lo malo bueno, y lo bueno va minorizando. En las noticias vemos los focos de alerta que anuncian la urgencia de una movilización máxima de los hijos de Dios.

Mientras tanto la iglesia se encuentra en estado pasivo, buscando la manera de obtener “mejores resultados” con el mínimo esfuerzo, buscando los frutos sin sacrificio, buscamos la cantidad antes que la calidad, buscamos la unción sin el quebrantamiento. ¿Cuándo entenderemos que 40 minutos de una plática de superación personal, no causa un efecto significativo en la sociedad? Que un evento juvenil con luces y espectáculos no edifica una base solida en la siguiente generación, o peor aún, que entretener a los niños con una hoja y colores no tiene que ver con el cumplimiento de discipular. Satanás aprendió a robar la infancia, corromper la juventud y destruir los pilares de la familia. ¿Tienes indiferencia ante esto? Pide a Dios que te haga ver la necesidad con sus ojos. 

En Mateo 9:35 Jesús andaba trabajando por algunas ciudades y aldeas, predicando y supliendo a la necesidad de la gente, y en un momento se detuvo a observar, y al ver las multitudes su corazón fue movido en compasión. La gente estaba perdida, desamparada, como ovejas sin pastor. En ese mismo orden, nosotros también debemos ponernos a trabajar y adentrarnos al servicio, estando ahí en el campo de batalla, créame, podrá ver más de cerca la necesidad. Quizá al día de hoy no la has visto claramente porque has ocupado siempre un lugar de comodidad hasta las filas de atrás. Antes de pedir a Dios que te ayude a ver con claridad la necesidad asegúrate de entender que te moverá del lugar de comodidad, para que te pongas a trabajar.

Ana González – Misiones

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