Aconsejar

Aconsejar

La labor de aconsejar no es una disciplina como la odontología o la medicina que depende fundamentalmente de un agregado creciente de conocimiento técnico administrado por un profesional altamente especializado. El dar consejo, más bienes es en esencia y práctica una relación entre personas solícitas.

“A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Efesios 4:12.

Al tratar con personas afligidas, los consejeros que son miembros de la Iglesia local y, por lo tanto, conocen bien a los otros miembros, podrán movilizar recursos de amistad, cuidado, ayuda, oración y ponerlos al servicio de sus hermanos.

“Tres tipos de consejo: todo creyente ha sido llamado a un ministerio de ayuda y estímulo para otros, especialmente a los de la familia de la fe”. Gálatas 6:10

Lo que necesitamos no son más conferencias ni libros acerca de la teoría del don de aconsejar, sino llamar, estimular y apoyar a miembros de la Iglesia para que lleven adelante la comisión de amarse unos a otros (Juan 13:34-36), llevar las cargas los unos de los otros, (Gálatas 6:2), orar los unos por los otros (Efesios 6:18).

Dar aliento es una clase de ministerio de consejo que está a la disposición de todo cristiano. Los pastores, diáconos y otros líderes de la Iglesia tienen la oportunidad especial de enseñar principios bíblicos para la vida. Ese es un segundo consejo.

Algunos verán ser preparados específicamente para el ministerio que conlleva la exploración profunda de consejos serios. Este es un tercer tipo de forma de aconsejar.

Pastora Verónica Guía

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